La culpa y la vergüenza tras la rabia

Cuando sales de tus casillas y de repente gritas a tu hijo o te visualizas pegándolo una bofetada y te das cuenta de que tienes un puño cerrado entonces llegan los otros sentimientos tras la rabia como la culpa y la vergüenza.

No tengo excusa, aunque tenga excusa.

Este es un post que da miedo compartir. La culpa y la vergüenza que sufro tras la rabia maternal. Como siempre intento escribir algo desde mi punto de vista, desde algo que pueda ayudar a otras personas que pasen por lo mismo que yo en algún momento.

En mi caso tengo Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) por lo que suelo tener cambios de humor repentinos, a veces bastante extremos. Pero de todas maneras creo que esto de la rabia maternal me ocurriría aunque no tuviera esa etiqueta que me pusieron.

Hace poco viví esta rabia, este estallar.

Creo que soy una persona fuerte y que puedo manejar las situaciones bastante bien pero a veces cuando llegas a un punto crítico (a veces sin siquiera un aviso) puedo estallar.

Después de varias noches durmiendo malamente. De gatos que se mean en tu espalda a las tantas y tienes que cambiar toda la cama para que luego se vuelvan a mear en el sofá y tengas que cambiarlo también.

De perder la mochila de la guarde para luego recordar (después de poner todo patas arriba) que te la dejaste en el maletero del coche. Y que el peque de la casa quiera, brazos, jugar, comer, pero eso no, eso tampoco, eso si, bueno ahora que lo has abierto no. Seguido de querer ver varias cosas en la tele pero que cada vez que empieza un capítulo de algo decida que eso no es lo que quería, que era otra cosa.

Coge algo y empieza a pegar golpes contra el suelo. Y entonces estallé.

Y grité “¡PARA YA!”

Tan fuerte que hasta me dolió la garganta después de hacerlo.

Y luego vino la culpa y la vergüenza.

En el segundo exacto después de ese grito la culpa y la vergüenza me llegaron como un vendaval. ¿Cómo podía gritar así a mi hijo? ¿Qué tipo de persona soy?

Por supuesto, mi hijo de 2 años, al rato se ha olvidado de ese grito y sigue con su vida con total normalidad, pero para mi se queda. La vergüenza se engancha en mi y me siento la peor madre y el peor ser humano del planeta.

Últimamente intento recordarme a mi misma que no soy una madre horrible. Soy una simple mujer que hace un duro (y maravilloso) trabajo, y a veces incluso las personas más fuertes estallan. No pasa todo el tiempo y el hecho de que me sienta culpable después de haber gritado en realidad me hace mejor madre, al menos una buena madre que se preocupa por gritar a su hijo.

No es cosa suya

También tengo que recordarme que no es cosa de mi hijo que yo estalle. Que yo malduerma o tenga pesadillas. Que las tenga él y pida bibi o tenga que cambiar un pañal a las 4 de la mañana. Él no intenta enfadarme o estresarme. Simplemente vive feliz ignorándome mientras yo intento por todos los medios ponerle el uniforme de la guardería. Disfruta de correr en pañal mientras lo persigo para ponerle los calcetines después de la ducha… O simplemente cambia de idea de qué quiere ver en la tele… porque es un niño de dos años.

No sabe que para mi todo eso es frustrante. Que yo tengo tiempos que cumplir. Horarios que mantener. Rutinas que implementar.

Ni siquiera es consciente de que he dormido poco, o nada. De que estoy pasando por una racha dura en mi depresión y necesito que me ponga las cosas fáciles.

Desearía decir que nunca más volverá a pasar, pero la verdad es que no puedo.

Sé que siempre me sentiré mal después de que ocurra, y que siempre me disculparé con mi hijo y le explicaré las cosas.

Pienso que criar a mi hijo, especialmente con un trastorno mental, es la cosa más dura que me he planteado en la vida. Pero merece la pena. Si, la mayoría de los días estoy exhausta pero no lo cambiaría por nada del mundo.