Llegará el día en que volveré a dormir del tirón.
- En que pasaré 24 horas seguidas sin escuchar un llanto ni una queja.
- En que podré ir al baño en un centro comercial sin que nadie grite “mami ¿estás haciendo caca?”
- En que volveré a salir a cenar o al cine o de compras con mis amigas sin tener que pedir favores. Y ya que estamos, sin cargo de conciencia.
- En que no tendré que salir corriendo con la sensación de llegar tarde a todas partes.
- En que en mi tele se verá algo distinto a Clan o la Patrulla Canina.
- En que el salón de casa no parecerá una juguetería tras un tornado.
- En que volveré a hacer planes improvisados. Y estaré lista para salir de casa en 10 minutos.
- En que comeré sentada a la mesa durante toda la comida. Y mi marido también. A la vez.
- En que saldré de casa solamente con el bolso y el abrigo, sin 20 bolsas por si acaso y la sensación de que aun así se me olvida algo.
- En que mi coche dejará de estar lleno de trozos de galleta y envases de batido vacíos.
- En que podré volver a cruzar un paso de peatones con un semáforo en rojo si no viene ningún coche a tres kilómetros de distancia.
- En que tendré tiempo para ir al gimnasio. Y tendré que inventarme nuevas excusas para saltármelo.
Pero entonces, cuando llegue ese día, también llegará el día en que mi peque será grande.
- En que ya no necesitará mi mano para sentirse seguro.
- En que se irá a dormir sin mi beso de buenas noches.
- En que ya no vendrá corriendo a mis brazos cada tarde.
- En que no me acariciará la cara suave suave y me dirá “te quiero mucho mami”.
- En que dejará de contármelo todo, absolutamente todo.
- En que el silencio pesará en la casa.
- En que no buscará mi consuelo cuando se caiga.
- En que ya no tendré todas las respuestas.
Todo eso llegará…
Así que lo mejor que puedo hacer es vivir el ahora. Dejar de fijarme en las cosas que me pesan y dejar de pensar en cuándo se acabarán para que todo sea mejor. Porque se acabarán las malas, pero también las buenas. Y entonces vendrán otras buenas, con sus correspondientes malas.
Tenemos (tengo) tendencia a vivir mirando tanto al futuro que nos olvidamos (me olvido) de disfrutar el presente. No quiero ser de esas personas que miran tan lejos al horizonte que se pierden las cosas hermosas que tienen a su lado.
Claro que tengo ganas de recuperar una cierta libertad, tener espacio y tiempo para mí. Pero todo tiene un precio, y en este caso el precio será que mi bebé, mi niño, será un hombre. Y tendré que encontrar mi nuevo sitio.
¡Incluso me convertiré en suegra! (Aunque eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión)
Dejemos pasar el tiempo. Dejemos que fluya disfrutando las cosas buenas de cada momento.
Porque cada instante es como agua entre los dedos y cuando se va no vuelve.
Ohh Clara! Precioso y tan cierto. Todo eso se me vino a la mente cuando mi niña cumplió 6 meses….6 meses jajaja…fíjate cómo me pondré cuando tenga dos años…o 4…,uff..o 12 jajajaja muero ya. Un saludo Clara!
Gracias!
Como te ha dicho Lucy, soy una amiga suya que de vez cuando dejó unas palabritas por aquí 🙂
Los seis meses son importantes. Tanto como el año o los dos o los diez. Cada etapa tiene su cosita! Y hay que disfrutarlas todas.
Un saludo y gracias por tu comentario :*
Jajaja …te llamas Lucy, no clara…ay…bueno. Besos!!
Clara colabora conmigo en el blog de vez en cuando, es otra mamá 😉
Gracias por dejarme un rinconcito donde volcar todas las cosas que de vez en cuando me rondan la cabeza :****
A ti por llenar este chibimundo de cosas tan bonitas :*
Hoy estoy de un sensiblón que me has emocionado, que tarde ese día, que tarde
Y que disfrutemos de todo 🙂
Yo es que llevo una temporada muy muy muy sensibles jejeje.
Aunque tarde, ese día llegará, así que disfrutemos mientras tanto de ir al baño acompañadas y de las caricias de esas manos regordetas.
Y en el futuro, disfrutaremos otras cosas que aún no somos ni capaces de imaginar!
¡Exacto! Todo cambiará pero mientras tanto hay que disfrutar del presente,del aquí y ahora 🙂
Totalmente, ¡a disfrutar se ha dicho!
Por supuesto! Siempre digo que las cosas malas ya vienen ellas solas.
Hay que coger las buenas muy fuerte y disfrutarlas y el futuro, ya llegará!
¡Me encanta! llegará el día… y cuando llegue… echaremos de menos que ya no son nuestros niños 😉
Y disfrutaremos de lo que son en el nuevo momento 🙂
Lo echaremos de menos pero serán hombrecitos con sus cosas. Pero luego cuando sean hombres hechos y derechos también echaremos de menos cuando todavía estaban a medio camino jejeje.
Así que disfrutemos tooooodas las etapas!
Ay, si tienes razón..Ese día llega y a pesar de toda la nostalgia que nos invade al recordar esa etapa el hecho de que crezcan tiene sus cosas buenas cuando ves que lo que has ido trabajando a lo largo de los años va cuajando y vas viendo resultados, cuando te hacen confidencias de sus experiencias, cuando sales de viaje y te mandan mil whatsapps, cuando te dan un abrazo inesperado y aunque no te lo digan abiertamente te siguen necesitando ahí y mil cosas más. Lo importante es disfrutar cada momento y sobretodo ser conscientes de que la vida son etapas y que cada una tiene sus pros y sus contras
Ay qué bonito!! Por mucho que lo imagines, leerlo de alguien que lo está viviendo da mucha ilusión para el futuro :*
Me ha encantado el post; no puedo estar más de acuerdo. Ese día llegará sí, pero en lugar de quejarme por todo lo que no puedo hacer me “quejaré” porque el tiempo ha pasado demasiado rápido; así que solo nos queda disfrutar de esos momentos y exprimirlos al máximo.
Ya estamos con lo de siempre, con la dichosa bipolaridad… por un lado queriendo que pasen todos estos momentos de penurias, sueño y cansancio mortal pero el miedo a lo que eso implicará es casi peor!
Señor! que no podemos estar en paz nunca?? jajajjajajja
Un post precioso ^^
Muy cierto clara! Se nos olvida q veces que echaremos mucho de menos estas etapas
Qué bonito! No puede reflejar mejor lo que la gran mayoría de madres sentimos! Prefiero echar de menos todo eso a echarles de menos a ellos. Precioso!
Qué cierto! Pero mejor que el tiempo vaya como va y no adelantemos acontecimientos porque aunque tendremos cosas mejores también las preocupaciones serán mayores y echaremos de menos esas ojeras, ese cargo de conciencia (esto no tanto jajajaja) y demás cosas de las que ahora nos quejamos.
Madre mía, si, yo también lo pienso muchísimas veces, y no tanto en lo que haré en un futuro yo, si no en lo que dejará de pasar, sus mimos, que me necesite, que me mire con ese amor y admiración , en que ya no necesite mi mano, mi cobijo… aiiix madre que me pongo tonta, las hormonas me hacen pensar constantemente en lo mayor que será mi hijo en unos meses, cuando llegue su hermanit@.
Yo soy esa madre odiosa porque lo cierto es que jamás he dejado de dormir bien. A ver… claro que me he despertado mil veces, sobre todo con el pecho, pero lo cierto es que no me enteraba, yo creo que le daba la teta dormida y seguía tan feliz en la cama. Realmente no pasaba despierta más de 10 minutos así que sin quejas. Me tocó uno que no come…pero lo convalida durmiendo jaja.
Todo llega inevitablemente por eso lo mejor es tratar de disfruta el momento saboreando las cosas buenas que tiene (menos que griten caca en el centro comercial) jijiji
Madre mia que bonito… Es verdad que llegará el día en el que pasen muchas cosas y se vayan muchas otras… Aprovechemos todas las que tenemos hoy….