No soy una superwoman (ni media)

Mis inicios como superwoman.

Mi primer año de maternidad ha sido intenso, como el de muchas otras madres, seguro. Un final de embarazo donde la ansiedad por el mal trato en el trabajo me llevó a una baja antes de lo necesario. Estando sola en casa, sin poder moverme mucho por los mareos y los pies hinchados. Empecé a vivir con miedo. Miedo a caerme sin nadie que me ayudara. No me iba de paseo y ni si quiera me duchaba si no estaba alguien en casa.

Pero no pedí ayuda.

Simplemente esperaba a que Natsu volviera para retomar mi vida.

Después llegó el parto de Loki con: un largo comienzo, bastante dolor, y un final precipitado e intenso. De nuevo un momento tan importante de mi vida guiado por el miedo a lo desconocido, a que le pasara algo a Loki.

Pasé la cuarentena haciéndome la superwoman para llegar al día 40 con el cuerpo gritándome que así no podía seguir:

  • Puntos de la cesárea infectados.
  • Tendinitis en ambos brazos.
  • Falta de sensibilidad en los dedos.
  • Lumbalgia.
  • Insomnio.
  • Anemia.

Y los médicos me dijeron: acabas de ser madre, todo esto es normal. Alguno incluso me dio un par de topes en la barriga postparto y me dijo que si perdía peso todo mejoraría.

Tuve la ¿suerte? de que Natsu tuvo un problema de salud que le impedía ir a trabajar pero por no fue grave y tuvo que pasar un mes de baja en casa. El mes extra de ayuda que yo necesitaba para organizarnos. Para que alguien me acompañara en esta nueva aventura y no sentirme tan sola.

Un revés para mi, nueva oportunidad para superwoman.

Cuando las cosas parecía que se había encauzado, me sentía más segura con Loki. El peque era menos delicado, ya sabía abrir y cerrar el carro yo sola… ¡Incluso podía subirlo al coche sin dolor! Llegó el siguiente revés: mi despido.

Justo antes de una escapada a una casa rural con un montón de amigos y sus niños. Un fin de semana que parecía feliz, la primera vez con mi peque… Sentí que me robaron ese momento. Me enfadé muchísimo. La ira me duró días, como algo que me quemaba en el pecho constantemente.

Y volvió el miedo, seguido de la inseguridad. Tenía ya la guarde para Loki elegida y un plan para proponer una jornada reducida… sabía que tenía un sueldo fijo a fin de mes, unas condiciones… y todo eso voló.

La persona que era había desaparecido por completo. Al menos así me sentía. ¿Que quedaba de la Lucy de un año atrás? De repente era una madre y ama de casa pensionista. Por imposición.

Me puse a tope a buscar otro trabajo, incluso hice una entrevista antes de terminar el papeleo del despido. Pero salí pensando que no podía enfrentarme a tantos proyectos nuevos con un peque en casa, necesitaba un inicio más lento.

El cuerpo de una Superwoman siente y padece.

El nuevo año llegó con un nuevo dolor. Ya habían pasado 6 meses tras el parto y no había conseguido deshacerme del dolor en mi vida: los puntos, la cicatriz, la espalda, el estómago, pinchazos en el pecho, dolores de cabeza, uñas encarnadas…

En reyes comenzó un dolor extraño entre el estómago y la espalda. No se pasaba con ninguna medicación que tomaba. A veces era tan intenso que no podía ni caminar. No me dejaba dormir. Me faltaba sensibilidad en la piel. No le di mucha importancia porque tras la cesárea muchas zonas de mi piel no tenían sensibilidad y me habían dicho que era normal. Pensé que el dolor sería algo muscular y aguanté unas semanas. Natsu me decía que fuéramos al hospital y a la segunda visita a urgencias, porque el dolor no se pasaba con nada, me diagnosticaron herpes zóster… que es un “rebrote” de varicela.

Me dijeron que no es normal si ya había pasado la varicela pero que a veces, si el cuerpo está muy bajo de defensas, puede haber una recaída.

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¿Superwoman como ideal maternal?

En los últimos post que he escrito ¿Donde está mi alegría? o La Metáfora de la Maleta casi se puede escuchar un grito silencioso que habla por si solo. Ya hace meses empezaba a sentir que las cosas no funcionaban, que algo me pesaba…

Las redes sociales sirven para muchas cosas. Echando un vistazo a mi propio twitter me doy cuenta de que yo misma me estaba dando avisos:

En Instagram he estado algo menos activa, por el inicio de Loki en la guarde y todos los virus que ha ido pillando. Creo que hemos pasado 2 meses enfermos casi de continuo, porque lo que él pillaba lo hemos ido cogiendo Natsu y yo.

En Agosto decidí darme un poco más de espacio para mi misma, encajar piezas, planificar, respirar…  estuve unas semanas sin escribir en el blog.

Ni superwomAn ni superwomOn.

No soy una heroína.

Quizás mi galería de instagram es digna de una Superwoman, pero hay muchos momentos malos, días que no publico nada y a veces, tiro de archivo. A veces hago algún post que parece que no encaja con la temática porque tengo la sensación de ser demasiado triste últimamente.

Pero es que verás… estoy triste. Mi energía no se recarga como antes. Me cuesta mucho dormir, y no es por Loki, soy yo que pasa las horas en vela, dando vueltas a las cosas. Mi mente bulle constantemente con ideas: algunas creativas y emocionantes, las de la “Lucy de siempre” y otras dan mucho miedo, me hacen sentir mal, solo se fijan en lo negativo y me hunden.

A veces esa tristeza me ahoga. Me ahoga de verdad. Siento que me falta en aire, que no hay oxígeno a mi alrededor, me mareo, tengo que sentarme y me duele el estómago. Necesito un baño, no se si voy a vomitar o si me va a dar diarrea. Me late el corazón a mil, me estalla la cabeza, me siento terriblemente mal.

Necesito respirar y no funciona. Me da miedo que me pase algo. Me da miedo ponerme así estando sola con Loki.

Y siento que todo escapa a mi control.

Pero no pasa nada. Como vino se va y yo quedo echa una mierda, pero el mundo sigue girando.

Soy Lucy, un ser humano genérico.

Creo que este último año he acumulado un montón de sabiduría a base de errores, aunque sigo cometiendo muchos:

  • Le dejo demasiado espacio a la culpa.
  • Dudo de mi misma y mis capacidades.
  • Me pongo expectativas muy altas.
  • Quiero llegar a todo.
  • No delego cuando puedo ni cuando lo necesito.

Me cuesta mucho pedir ayuda pero he aprendido de este error. He ido a ver a alguien que sabe más que yo y me ha dado diagnóstico y tratamiento. Ahora mi lucha diaria tiene nombre: depresión mayor y ansiedad generalizada. Y dirás:

Pero Lucy en tu bio pone que eres psicóloga, ¿cómo es posible que tengas depresión?

Estudiar psicología no es como ponerse una vacuna contra las enfermedades mentales. Igual que ser médico no te protege contra un resfriado. A todos nos puede pasar, y a las mujeres que acaban de ser madres, con el cóctel hormonal y el cambio de vida que supone, con mayor motivo.

Aquí estoy, expuesta ante los comentarios. Pero esta es mi realidad.
Y a veces estoy bromista y tiro la casa por la ventana… otras veces desaparezco de las redes…
Estoy luchando como mejor puedo, y de esta saldré. SEGURO.