Mobbing durante el embarazo y despido

El despido.

Normalmente nadie piensa en el despido como algo bueno. No es algo que quieras y sin embargo se repite demasiado cuando estás embarazada o has tenido un bebé. Está claro que las empresas no valoran a las mujeres igual que a los hombres, y el embarazo es una de las razones fundamentales. Cuando avisas de tu “estado” pocos te pondrán mala cara, pero a la espalda ya están maquinando qué van a hacer.

En España las empresas apenas cubran las bajas por maternidad de sus trabajadoras. Cargan al resto del equipo con el trabajo extra. Y esto hace un flaco favor a todos los implicados.

Un despido no suele sentar bien a nadie. Es como decir “no te queremos”. Y esa frase puede convertirse en tu cabeza en mil otras, dependiendo cómo seas y cómo te tomes las cosas:

  • No eres capaz.
  • No encajas.
  • Has hecho algo mal.
  • No sirves.
  • No sabes.

Ataca al autoestima y a la percepción que tienes de ti mismo.

No voy a dar muchos detalles de mi historia, porque nunca se sabe quien está leyendo al otro lado. Pero si quiero hablar de ello, porque fue un momento duro dentro de mi maternidad.

Nunca me habían despedido. Nunca antes había estado en paro. Desde que salí de la universidad siempre había tenido una beca o un trabajo. Lo sé, había tenido mucha suerte, sobre todo en el momento de crisis que hemos pasado. Siempre he pensado que además de suerte, era buena en lo que hacía. No es que tenga un autoestima genial, pero si pensaba que era buena en mi trabajo.

Mobbing en el embarazo.

Antes del despido, durante los meses que trabajé embarazada una persona empezó a hacerme acoso laboral (mobbing). No me lo hacía solo a mi, y no era la primera persona. Yo ya había visto como actuaba esta persona con otras que al final habían terminado despedidas.

Empezó poco a poco, después de las navidades cuando volvimos todos al ritmo empresarial se hizo más patente. Yo no había llegado si quiera a las 20 semanas. Empezó despacio con cosas que apenas noté para ir haciéndose cada vez más evidente:

  • Cambiando reuniones de hora y día constantemente. Yo tenía citas médicas del embarazo, que ponía fuera del horario laboral, para no molestar.
  • Modificando el tema de las reuniones, de forma que no tenía preparado material o no estaba al día de cómo iba el proyecto.
  • Invitando a personas de otros departamentos para intervenir en las reuniones haciendo como “intermediarias” en el diálogo entre esta persona y yo.
  • Vigilando mi trabajo constantemente, llegando a llamarme por teléfono para preguntarme por algo que tenía en mi pantalla del ordenador.
  • Haciendo comentarios delante de otros compañeros como “apúntatelo que luego se te olvida”, “a ver si esta vez tienes esto (algo nuevo que jamás habíamos hablado) para la próxima reunión”, “no eres capaz de tener preparada la reunión a tiempo (por problemas de Internet y no pertenezco al servicio de informática)“, “como tienes el bombo”…

Tan evidente era que algunos compañeros me comentaban que debía ser fuerte ante el maltrato de esta persona, que les parecía mal lo que me hacía.

Baja laboral por… ansiedad.

La situación en la empresa y el embarazo, que iba avanzando hicieron mella en mi cuerpo y el médico me dio la baja. Estoy segura que podría haber seguido trabajando hasta el final si el ambiente hubiera sido distinto.

Aunque esta persona nunca me dijo que me fuera a despedir, el despido me rondaba la mente constantemente. Rescato unos fragmentos de un email que le envié a unas amigas estando de 34 semanas:

Personas que tienen el poder de decidir de un día para otro si cambiarme de departamento, ponerme como secretaria, sancionarme porque desatiendo mi puesto o yo que sé… y no son opciones que me invento, son cosas que se están haciendo con otras personas. La otra embarazada que está ahora de baja maternal y a la que planeaban despedir tiene ya un plan diseñado para irse fuera en cuanto vuelva.

Lo sé, la presión me la pongo yo sola y estoy tolerando esta situación porque me da la gana, no quiero evitar una responsabilidad que es solo mía.
 Yo pienso que no quiero volver a la oficina y que si no encuentro otra cosa prefiero no volver aunque suponga dejar de recibir ese dinero.
Si intento racionalizar creo que todo esto es un poco de hormonas y las consecuencias de los últimos meses en la oficina. Si alguien te quita responsabilidades y solo remarca lo que haces mal, a lo que no llegas y que cuando tengas el bebé ya ni si quiera podrás ser tan buena profesional como lo eres en el momento… pues supongo que en algún punto hace mella en la cabeza.

Chibimundo - mobbing despido deja huella

El mobbing deja huella.

A día de hoy vuelvo a releer emails, mensajes de whatsap… y me doy cuenta de que no me encontraba bien, tenía ansiedad:

Y de repente me da tanto miedo tener a Loki fuera. Llevo semana y pico soñando que le pasa algo al poco de salir y lo perdemos. Se que son los miedos normales y las hormonas y los sueños de caca de las embarazadas, pero no sé como voy a vivir el resto de mi vida con miedo a que le pase algo a otra persona. Pensaba que lo tenia más o menos encajado en la cabeza rollo: a ver no tiene por que darle un cáncer como a Keka, hay miles de niños sanos, podría ser uno de esos miles de niños normales que tiene una vida estándar y se muere de viejo. Y entonces es de noche de nuevo y vuelvo a tener pesadillas que unen lo mejor de los dos mundos: bebés que se me mueren y volver a trabajar.

Incluso veía venir el futuro:

Me preocupa que, emocionalmente tal como estoy, más la bomba hormonal postparto, la vuelta a casa con el bebé sea algo que no pueda afrontar. Porque pedir ayuda y/o aceptar no es una de mis mejores cualidades… y quiero pensar que podremos hacerlo solos Natsu y yo o yo sola el rato que Natsu trabaje… pero no me fío de mi capacidad de mantener al bebé yo sola ahora mismo. Igual es una tontería… porque habrá un par de semanas de adaptación, pero ahora no me veo capaz.

Quedó una huella marcada en mi cabeza. Una huella enorme que sobre mi autoestima. Mermaba mi concepto sobre mi misma y mis capacidades. Ya no era la misma persona que meses atrás podía con todo. No era la que se había preparado y se sentía empoderada.

¿Despido premeditado?

Después del nacimiento de Loki pasé por la oficina para “presentarlo en sociedad” y que lo conocieran mis compañeros. Me hacía mucha ilusión la verdad y recibí mucho amor por su parte. Menos de esta persona, que no hizo un hueco en su apretada agenda para verlo.

En el tiempo de la baja maternal fui un par de veces más por la oficina, para ver qué tal estaba todo, fardar de bebé precioso y ver a los compañeros. Toda la maldad de esta persona la compensaban ellos, la verdad. En ninguna de esas ocasiones esta persona hizo tiempo para vernos o conocer al peque, de hecho no lo conoce.

Una de las últimas veces traté con mi superior el tema de las vacaciones que me quedaban para ponerlas al final de la lactancia y cómo hacer para la incorporación, si les venía bien de esa manera, etc… Dejé caer la pregunta de si sería posible pedir una reducción de jornada a 7 horas o hacerla intensiva, para poder pasar las tardes con el peque. Y creo que ese fue mi gran error. Lo que desencadenó el despido.

A la vez pienso que no, que tenían el despido muy claro. Que era algo premeditado que esta persona buscó durante los meses de mobbing. Quería que yo lo pidiera. Para no parecer el malo de la película. Y por eso no quiso conocer a Loki ni verme después del nacimiento. Para esta persona probablemente ya me encontraba fuera de la empresa.

La noticia del despido.

Mi superior me convocó a una reunión para ver el tema de mi incorporación tras la baja maternal. Yo dejé a Loki con mi suegra para poder prestar atención durante la reunión. Debí sospechar cuando se unió la persona responsable de Relaciones Laborales. La verdad es que en ese momento me hizo algo clic en la cabeza y supe a qué venia.

Nos sentamos en una sala de reuniones y me comentó que mi puesto ya no existía y que no había carga de trabajo para que yo la asumiera. Yo sabía que tenían a una persona en una beca haciendo mis funciones. Cubrir bajas maternales con becarios, esto es España. Esto ya hacía el despido nulo, porque los motivos eran obviamente falsos. La carga de trabajo estaba ahí y de hecho en Linkedin esa persona que me estaba cubriendo tenía mi puesto como título.

Yo había hecho mis deberes antes de ir, el despido estaba en mi cabeza como posibilidad desde meses atrás. Les comenté que no me podían despedir porque:

En principio, salvo que la empresa demuestre que existe una causa que justifique el despido, este será nulo siempre que no hubieran transcurrido más de nueve meses desde la fecha de nacimiento, adopción o acogimiento del hijo/a, y se tendrá que demandar frente al mismo.

Aún faltaba tiempo para que Loki cumpliera los 9 meses y ellos sabían que yo pensaba pedir la reducción de jornada, porque se lo había comentado. Durante la reducción, por cierto, el despido es nulo:

En principio, y salvo que la empresa demuestre una causa para el despido justificada, el despido de una trabajadora o un trabajador con reducción de jornada por cuidado de hija o hijo menor a cargo es nulo y se tendrá que demandar frente al mismo.

Mi empresa tenía que “justificar” mi despido. Pero no podían, por tener a alguien haciendo mi trabajo. Mi puesto existía. Había carga laboral. Mentían. Simplemente me querían fuera de la compañía.

Gestionando emocionalmente el despido.

Estaba saliendo por fin de mi estado de ansiedad tras la cesárea de urgencia. Entonces llegó esta noticia y por supuesto no lo llevé bien. Todos mis planes a la mierda. El futuro seguro de mi contrato indefinido resultaba definidamente incierto.

Dejé un mensaje a mi abogada para que me asesorase en el tema. Si es cierto que tengo conocimientos de laboral. Me había preparado para el despido. Pero aún así, me pilló desprevenida. Lo esperaba y me sorprendió. No pensaba que fueran capaces.

Yo había hecho entrevistas de trabajo durante la baja. Estaba buscando otra cosa. Sabía que no quería volver allí. Era algo a lo que había dado vueltas durante el embarazo. Pero de repente habían tomado la decisión por mi.

De repente era solo mamá.

La parte buena, y es que todo tiene algo positivo, es que cambié las pesadillas de la cesárea por la persona de Relaciones Laborales anunciando mi despido. Tenía la escena en bucle en mi mente toda la noche. Con diferentes reacciones por mi parte, por supuesto. Mi mayor remordimiento fue no grabar esa conversación con el móvil.

Si lo hubiera hecho, habría tenido la prueba definitiva del mobbing. Ya que al exponer la realidad de que su despido era nulo, me dijeron que entonces me incorporaría en otro centro de trabajo. A 300 km de la oficina, de mi casa, de mi familia y mi bebé recién nacido.

A día de hoy me sigo recriminando a mi misma no haber puesto el móvil a grabar antes de entrar. Aún odio a esa persona por cómo me hizo sentir. Por cómo convirtió mi embarazo en una mala experiencia. Pero sobre todo por cómo hizo mella emocionalmente en mi autoestima, que a día de hoy sigue tocada. Porque aún no tengo trabajo. Me cuesta echar mi cv en algunas ofertas porque no se si “seré capaz” de hacer lo que piden, y soy muy selectiva. Me pongo trabas a mi misma, porque no me veo capaz, por mi autoestima.

Hablando con la abogada.

Cuando me senté con la abogada ella lo vio todo muy claro. Era un despido nulo lo mirases por donde lo mirases. Hablé con ella sobre esta persona. Sobre la posibilidad que me dieron de cambiarme de centro de trabajo si me quería incorporar. Legalmente podían hacerlo y yo me temía que eran muy capaces de ejecutar esa decisión. Entonces todos aquellos meses de mobbing hicieron su efecto:

Me imaginé tan lejos de la oficina, con esa persona haciendo mobbing pero mucho peor. Sin una red de soporte de amigos o familia. Volviendo solo los fines de semana. ¿Y Loki? ¿Me lo llevaba conmigo y lo alejaba de toda la familia? ¿Para dejarlo durante horas en la guarde y verlo solo por las noches? Podía pedir reducción de jornada en el nuevo centro. Pero entonces ganaría menos. ¿Cómo pagaría un piso en esa ciudad y la guardería con ese sueldo? Y además de todo, la gasolina de los viajes entre ambas ciudades. Meter a Loki 600 km de viaje cada fin de semana. O hacer a la familia moverse para vernos.

Emocional y psicológicamente no me rentaba toda la batalla legal que suponía la incorporación.

Finalmente mi abogada habló con la compañía y llegaron a un acuerdo. El despido fue improcedente, por supuesto. Me fui con una carta de recomendación y una sonrisa. Recogí mis cosas y le deseé a esa persona “lo mejor en tu carrera profesional” y por dentro deseé no volver a tener que encontrarme con ella nunca.

Me rendí con mi despido.

Siempre he sido una persona de fuertes convicciones. De respetar la ley y hacer las cosas bien. Cuando llegó el momento dejé que se “salieran con la suya” cogí mi despido, mi indemnización, mi paro y me fui a casa con mi bebé.

Me siento mal por ello, como si hubiera fallado a todas las mamás que luchan por su puesto. Pero no me rentaba. Debía pensar en mi, y en la mamá que Loki se merecía. Y no se merecía una mamá con depresión por culpa del trabajo ni de peleas en los juzgados. Se merecía la mamá que ha tenido, una mamá presente, que ha estado con él todo su primer año de vida.

Aunque lo pienso y creo que fue la mejor decisión, supongo que siempre tendré una espinita clavada con mi despido.

¿Y tú? ¿Conoces alguna historia similar?
¿Sufriste acoso en el trabajo por el embarazo?