Ojalá hubiéramos tenido más tiempo

Ojalá es una palabra que me encanta. Suena muy española, sonora y fuerte, con un par de “aes” y su acento. Expresa deseos. En pasado presente y futuro.

Ojalá no te hubieras ido.

En mis sueños sigues aquí. Con la misma cara, las mismas bromas y la misma forma de ser. Sigues siendo esa niña de 16 años con la que me reía hasta llorar y con la que me enfadaba por cualquier cosa. Mi hermana pequeña.

Me queda nada para doblarte en edad. Hace 11 años que no estás y a veces, en mis sueños soy capaz de captar tu olor, sentir el vibrar de tu risa y el contacto de tus caricias.

Cuando es de noche, el mundo duerme y mi cerebro puede conseguir que los milagros ocurran abrazas a Loki, vamos juntas al parque, compartimos un café y te cuento cosas sobre mi vida. Me das consejos muy sabios. Me dices que cuide a mamá y papá. Que yo puedo con todo. Y que me echas de menos.

Ojalá no te hubieras sido. Las cosas serían tan distintas…

Ojalá estuvieras aquí.

Cuando miro a Loki me lleno de felicidad y un poco de pena. Me encantaría que lo conocieras y que él te pudiera conocer. Lo miro y te echo de menos desde el fondo de mi corazón sabiendo que lo querrías tanto. Todo ese amor que se va a perder porque no estás.

Si estuvieras aquí viviría la maternidad con menos miedo. La salud de Loki me preocupa tanto… es un niño bastante sano, pero tú también lo eras. Y entonces llegó el cáncer y lo cambió todo. Odio que el cáncer llamara a nuestra puerta, que te eligiera a ti, que te lo hiciera pasar tan mal, que nos diera falsas esperanzas y que te llevara consigo. Aún no le he podido perdonar.

Si nada hubiera pasado podríamos hacer tantas cosas… quedar para comer en casa de mamá y papá mientras miramos como Loki juega y corretea por el salón. Me presentarías a tu pareja y jugaríamos a ver quien ha elegido mejor… saldríamos en conjunto a ver una peli y cenar, me contarías tus planes de futuro y quizás hasta me pedirías consejo… me llamarías cuando te pelearas con mamá y yo te diría que la llamaras de vuelta para pedir perdón. Quizás me dirías que quieres ser mamá… y tendrías un bebé y yo tendría un sobrinito o sobrinita.

Quizás nos habríamos enfadado por alguna cosa y llevaríamos años sin hablarnos. Pero tendría la posibilidad de llamarte y reconciliarnos.

Ojalá estuvieras aquí. Las cosas serían tan distintas…

Ojalá no te vayas nunca.

Cuando te fuiste me daba miedo olvidarte. Pensaba que al no estar, los recuerdos se desvanecerían. Para muchas personas yo soy hija única.

Y después de todo este tiempo puedo decir que sigues aquí, a mi lado, en mi corazón. Puedo estar muy lejos de casa, de viaje, y veo algo que te encantaría y me gustaría comprarlo y dártelo. Y también puedo estar en casa haciendo cosas rutinarias y mientras me peino me acuerdo de cuando la mamá nos peinaba las orejas. Cuando me baño con Loki sonrío y recuerdo lo bien que lo pasábamos en la bañera.

Siempre estás conmigo, porque formas parte de mi vida, y jamás podrás dejar de serlo. Y si es verdad que ahora, años después, puede pasar varios días sin que te piense. Pero eso no quiere decir que te hayas ido, solo quiere decir que el dolor por perderte se va haciendo más leve. Aunque hoy llore, te eche de menos, y haría lo que fuera por tenerte de vuelta.

 

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