El día que entendí a las madres de lactancia artificial.

Desde hace un tiempo estoy pasando por una fase de agitación por amamantamiento en la lactancia de Loki y la verdad es que gracias a eso estoy empezando a entender y ser capaz de empatizar mejor con las madres de lactancia artificial.

Reconozco que no lo entendía.

Algunas mamás me habían comentado, antes de parir, que no querían dar el pecho. La idea les generaba rechazo. Yo, como madre que estaba emocionadísima por darlo meses antes de tener al bebé y que ha tenido una lactancia fácil no lo entendía.

No entendía por qué no querrían experimentar esa sensación tan genial que es dar de mamar a tu bebé. Esos momentos que compartes con él mientras lo alimentas de ti. La sensación de ser el mundo para ese peque que tienes en brazos.

Además, la sensación en sí, una vez pasa la subida de la leche y aprende a hacer el agarre correcto es muy placentera. No del tipo orgasmo, si no más bien del tipo alivio de presión. Quizás las hormonas me jugaron una mala pasada durante los primeros meses y de verdad que pensaba que dar el pecho a mi bebé era lo más.

Por eso no entendía que alguien se quisiera perder esta sensación. Ni siquiera probarla.

Entonces llegó la agitación por amamantamiento.

Y mi lactancia feliz se convirtió en un infierno. Ahora que ya había pasado por lo más difícil:

  • Las grietas en los pezones.
  • La subida de la leche.
  • Las bolas de leche.

Apareció lo peor: el sentimiento de rechazo a mi bebé cuando me pedía teti.

Yo no quería que mi bebé se acercara a mí, ni tenerlo en brazos, ni tumbarme a su lado. Cuando pedía pecho (aún a veces me sigue ocurriendo) siento hastío y prefiero que se encargue de él otra persona. Va más allá del hecho del alimento, Es un rechazo a su persona, por el pecho.

Sé que no todas las madres que optan por el biberón lo hacen por decisión expresa desde el primer momento. Que hay muchas mamás que salen de una lactancia doloridas y con heridas más allá de done se puede ver. Recurren al biberón porque su bebé tiene que comer.

Me da igual qué tipo de madre sea la que de biberón a su bebé y por cuál motivo.

Yo no soy mejor madre que ella.

La teta como elemento sagrado.

Parece que la lactancia, y sobretodo la prolongada se han convertido en algo guay. Algo que todas las mujeres deberíamos desear. Pero es que algunas madres no tienen a las hormonas detrás incitándolas a sacarse una teta en público.

Creo que depende mucho de como es la persona y de como le afecte el embarazo y postparto.

Las decisiones personales nunca deberían ser objeto de juicio o crítica. Las mamás que dan biberón son tan madres como que las que damos teta. Porque el biberón no corta la conexión que sientes al alimentar a tu hijo, esos momentos se comparten igual. Porque eres su mundo de la misma manera.

Ahora pienso distinto.

La lactancia ha sido maravillosa y sin duda repetiría. Pero me ha hecho daño. Tengo la loca idea de que sin la teta soy menos madre que con ella, que mi hijo me querrá menos porque ya no seré su alimento.

Estoy forzándome a pasar malos ratos mientras doy el pecho a Loki porque quitarle la teta de repente me sabe mal, pero yo ya no disfruto de estos momentos, menos aún como antes.

Pienso que si nos hubiéramos pasado a los biberones antes, en vez de empecinarme con esta lactancia prolongada no habría acabado metida en cierto agujero, habría podido pedir ayuda desde un inicio y Natsu podría haber sido más corresponsable.

Veo todos los beneficios de los biberones y sé que lo que tengo dentro es el mejor regalo. Pero también hay otros regalos que podría dar a Loki, como una madre más sana y feliz, que están encerrados por culpa de la idea de que la teta es lo mejor.