El sacrificio en la crianza y la maternidad

Chibimundo - El sacrificio en la maternidad y la crianza

Un sacrificio es dejar algo o a alguien que te gusta mucho, que quieres y te hace sentir bien a cambio de otra cosa. Al menos así es como lo veo yo… un intercambio en el que la persona que hace el sacrificio cede, en principio, voluntariamente, algo que valora a cambio de recibir otra cosa que también valora.

Al ser un intercambio de algo bueno, por otra cosa buena, parece que el sacrificio es positivo.

Personalmente, no lo veo así.

¿De donde sale esta idea del sacrificio?

En nuestra sociedad podemos encontrar el sacrificio ligado a la religión (cristiana) y al sometimiento de la mujer (machismo).

  • En el cristianismo Dios (que es la figura de autoridad) pide o recibe los sacrificios de los humanos (que somos los no omnipresentes ni omnipotentes). Personas dispuestas a quemar a sus hijos para contentar a Dios, o a renunciar a su origen y su familia a cambio de la liberación de su pueblo.
  • Hoy en día el hombre (que es la figura con poder) pide, recibe o espera diversos sacrificios por parte de la mujer (la que no tiene poder porque se lo han ido quitando siglo tras siglo). Mujeres dispuestas a dejar de hacer algo que les llena por su pareja, dejar de lado su carrera profesional para dedicarse al cuidado o maltratar su cuerpo eternamente a base de dietas para recibir la aprobación del otro.

Si, lo sé. También Dios y los hombres hacen sacrificios.

Pero estás viendo el patrón, ¿no? normalmente el sacrificio lo hace la persona que está en una posición de menor poder. Ya sea porque no tiene poderes cósmicos, porque no es Dios, porque ha nacido con unos genitales determinados…

Te animo a echar un vistazo a la definición de la RAE que es mucho más concisa que la mía.

¿Es el sacrificio algo bueno?

La religión lo pone como un valor positivo de la persona que lo realiza y en cuanto a la sociedad, por no general, también lo considera de esa manera. En algún momento hemos empezado a confundirlo con la abnegación, que es algo más bonito…

Yo creo que el sacrificio no debería considerarse algo positivo, porque tal como lo usamos hoy en día va ligado al sometimiento.

Tenemos la idea colectiva de que “hay que sacrificarse” que es algo normal y deseable.

¿Y que tiene que ver con la maternidad?

Lo primero que se espera de una mujer es que desee ser madre. Si no lo desea es antinatural… y ya vendrá llorando cuando se le pase el arroz (léase mi ironía por favor).

Imagina que deseas ser madre. Entonces todo es muy sencillo. La gente no entiende que puedes tener problemas para quedarte embarazada y tardar no solo más tiempo de lo que tú desearías, si no más de lo que ellos esperan de ti.

Quizás quieres ser madre pero no puedes por lo que sea. La sociedad tiene la solución: tienes que adoptar. Hay un montón de niños esperando una madre en orfanatos. Las niñas en china casi se regalan. ¿Qué es un proceso muy costoso a nivel emocional y económico? Bah, tonterías. ¿Que es un derecho del niño el ser adoptado y no de los adultos el ser padres? Modernidades de ahora.

A lo mejor tienes suerte y además de querer ser madre, te quedas embarazada. Entonces se espera de ti, como madre, que lo dejes todo a un lado por tu bebé. Desde el momento en el que planteas el embarazo hay mil normas que cumplir para que todo vaya bien. Y una vez consigues el positivo debes no coger mucho peso, eliminar por completo la cafeína de tu dieta (junto con otras cosas ricas), y seguir siendo una magnífica profesional en el ámbito laboral.

Después según vayan creciendo se espera que…

  • Dejes de lado todo siempre que tengan una necesidad.
  • Tengas las respuestas a las preguntas y dudas.
  • No seas alarmista y vayas al médico a la mínima.
  • Seas inmune a todos los virus y enfermedades, solo puedes cuidar.
  • Si caes enferma, ser de hierro y estar al 100% a pesar de todo.

Si en toda esta parrafada no has visto sacrificio ninguno, ponte gafas.

¿Y en la crianza, donde está el sacrificio?

Los bebés, niños pequeños, están en posición de desventaja. Igual que la mujer respecto al hombre. Por motivos sociales, históricos y culturales hemos hecho una pirámide de poder/mando en la que el hombre está arriba, la mujer después y al final los niños.

La crianza tiene dos partes: los adultos y los niños. Dentro de los adultos, la mujer se lleva la carga de mayores sacrificios. Cada vez hay más concienciación por la parte masculina y se involucran más en ámbitos que estaban “fuera” de su alcance y éste es uno de ellos. Pero hay un largo camino por delante hacia la corresponsabilidad.

La mujer pierde, porque se espera de ella que siempre se sacrifique por los pequeños. Pero… ¿y los pequeños? ¿también pierden?

El mayor sacrificio que deben hacer los niños, que no es voluntario ni consciente, es que vayan a ritmo de adulto. Nosotros no podemos “parar” para poder darles lo que necesitan al ritmo que necesitan. Tenemos que cumplir con ciertas obligaciones sociales y nos arrastran, y los arrastramos con nosotros, los adultos. Les pedimos que sacrifiquen…

  • El pecho, antes de tiempo, si se tiene que incorporar al trabajo.
  • El calor humano, porque está mal visto tenerlos en brazos o colechar.
  • Cariño, porque se van a acostumbrar y luego serán tiranos.
  • Tiempo con sus padres. Con mamá cuatro meses y con Papá, con suerte, un mes de baja.

Y luego todo aquel conocimiento que habríamos adquirido al hacer tribu, pero hemos perdido en la actualidad. Porque una madre debe saber por ciencia infusa lo mejor para su bebé.

¿Es que no vemos lo que nos está costando?

El sacrificio al final no nos está aportando apenas cosas buenas. Es una forma de control que han ido ejerciendo unos y otros a lo largo de la historia para conseguir que hagamos que que quieren. Los fuertes, poderosos, los de arriba de la pirámide piden y reclaman con la excusa de que hay un premio detrás.

Pero es que no eres mejor madre por sacrificarte más.

Pasar los días llorando porque tienes los pezones en carne viva, porque te han dicho que el dolor es normal al dar el pecho, no es bueno. Es un sacrificio en balde, porque tu sufres y tu bebé vive a una madre que sufre. Y los beneficios que pueda tener la lactancia materna no compensan. Lo digo yo, que sigo dando teta a Loki, lo sé. Pero no soy mejor por eso.

Dejar de lado todas las actividades que te motivaban y te hacían feliz para dedicarte sola y exclusivamente al cuidado de tu bebé. Perder poco a poco las cosas que te hacen sentir bien contigo misma. Dejar tu tiempo “para tí” y cambiarlo por tiempo para tu bebé te hace ser una madre sacrificada. Pero no una madre mejor.

Pero es algo voluntario… ¿no?

Pues al final no. Porque la sociedad pide mucho, pero no devuelve nada. Porque las reglas del juego están puestas para que perdamos siempre. Seguimos jugando una partida tras otra, pensando que lo que hacemos “porque queremos” tendrá una compensación. Y resulta que muchas veces no estamos convencidas del todo o nos vemos atrapadas en una situación en la que el premio nunca llega.

O peor… llega un castigo en su lugar…

  • Acabar con una mastitis en el pecho por no recibir buen consejo.
  • Tener sentimientos de culpabilidad al no querer dar el pecho.
  • Acabar estancada profesionalmente porque no dedicas tiempo a la compañía.
  • Te despiden.
  • La falta de cosas positivas desencadena una situación de ansiedad.
  • Los cambios hormonales te provocan una depresión postparto, no seguida, ni tratada, ni apoyada por los médicos.

Decidme si esto es una compensación.

Yo no quiero ser una madre sacrificada. Quiero ser una madre feliz.

No quiero un hijo sacrificado. Quiero que sea feliz.

No quiero un marido sacrificado. Quiero que sea feliz.

Y lo que veo es que el sacrificio, no hace feliz a nadie.

 

 

27 Replies to “El sacrificio en la crianza y la maternidad”

  1. A mi nunca me ha gustado esa palabra… No me había parado a pensar en porqué ni en todas sus connotaciones, sin embargo siempre que alguien me decía que había que sacrificarse… era como si me ataran a un saco lleno de piedras y me tiraran al río.

    Cuánto tragamos aún las mujeres y muchas veces es para no perder esa posición social que te da el sacrificarte más que otra, condición que permite mirar por encima del hombro y cuchichear sobre la que se sacrifica menos (según su juicio).

    Un gran post y desgraciadamente, muy necesario.

    ¡Un besote!

  2. Muy bueno!
    Yo añadiría que al llevar a los niños a ritmo de adulto les quitamos el tiempo para ellos. Compromisos que cumplir, anda rápido que llegamos tarde, no podemos ir al parque porque tenemos una obligación adquirida con alguien, ven que te cojo en brazos que a tu ritmo no llegamos nunca.

    Les metemos el estrés desde bien pequeños. Con lo bonito que es disfrutar de la vida!

  3. Zora Groothuis dice: Responder

    Como siempre Lucy, me has tocado la fibra más honda.
    Que malo es el sacrificio que describes. Y mucho se habla del sacrificio de las mujeres, pero considero personalmente, que se habla mucho menos, cuando es tanto más importante, el sacrificio de los niños.
    Toda esta sociedad está montada para producir, para generar, para enriquecer a tantos… que la felicidad de un niño, futuro ser adulto, poco o nada importa. Sólo importa que se convierta en un adulto productivo, al que se le pueda sacar jugo, que sea el menor estorbo posible para que sus padres puedan seguir aportando a la sociedad. Que aprendan bien prontito a vivir sometidos, a que en tanto en la vida tendrán que ceder por “el bien común”.
    Cúan diferente no sería el mundo si la vida girara en torno a ellos, que aún son felices, y la mayor premisa en la vida fuese ser feliz. Sin presiones y ataduras.

  4. Un razonamiento muy lógico Lucy, sí. Se pierde la esencia del sacrificio de dejar algo por otro algo que te gusta y vamos directamente a perder… ayyyyyy

  5. Bonita y profunda reflexión, y al final estas imposiciones vienen desde la sociedad en la que vivimos, machista y patriarcal, que maltrata a la mujer, al niño, y al hombre corresponsable. El mundo capitalista sólo quiere producción y riqueza de unos pocos, y eso significa sacrificio de muchos, y ya no sólo en la maternidad…nos tienen hasta el cuello, en pleno siglo XXI se está viviendo una precariedad y una miseria digna de la época de los feudales, pero mientras mi equipo gane y España juegue el mundial, no pasa nada, todo va bién. Mientras, mediante la religión se nos enseña que si no nos sacrificamos la vida no tiene sentido, hay que vivir amargado para que nuestro querido Dios nos de paso al tan anhelado cielo cuando nos vayamos de este mundo, y nos adoctrinan y aborregan, e incluso nos enfrentan, para que todo siga igual y ellos mantengan su estatus.
    Algún día hablaré de mi infancia patriarcal, inmersa en una religión cuanto menos machista, aunque eso me cueste perder la relación con mis progenitores…un abrazo fuerte, me encanta cómo escribes, aunque ya lo sabes!! Casi te escribo un post!

    1. Me encantan tus comentarios casiposts jajajaja

      Estaré pendiente de leer lo que cuentes 😉

  6. Lucy, me parece muy ilustrativo que pongas el foco en esto del sacrificio o abnegación. Estoy de acuerdo contigo con que el sacrificio tienen connotaciones negativas que indican que alguien “pierde por chantaje” básicamente. En la abnegación es algo voluntario. Las madres podemos decidir ser abnegadas y además hacerlo por un tiempo determinado.

    Todo esto está construido sobre una ideología machista que se aprovecha del trabajo gratuito de las madres. La idea de que la maternidad es cosa nuestra y que encima, si nos metemos y nos sentimos desbordadas, lo hemos elegido nosotras, como si aportar hijos a la sociedad fuera banal. Una idea misógina.

    Gracias por tu post. Un abrazo.

    1. Jo, has resumido tu post totalmente.

      Parece que la crianza es fácil y gratis… y no lo es, ni por asomo, ninguna de las dos cosas.

  7. Hola Lucy,

    Interesante reflexión. Es cierto que la palabra sacrificio tiene una connotación negativa. En lo.personal, trato de no utilizarla. Creo que el quid de la cuestión radica en voluntariamente decidir, y sentirse satisfecho, feliz y seguro de esa decisión, lo que queremos hacer y no “sentirlo” como un sacrificio.

    Abrazos.

    1. Si, por eso estuve buscando otra palabra y encontre abnegación… aunque también suena un poco chunga jajaja

  8. Como bien comentas la herencia tanto religiosa como social aún está superpresente en nuestros días. El sacrificio se deja a la parte materna ( reducciones, despidos, dolores varios, dejadez personal) y luego encima se critica con el tiempo (mantenida, gorda, descuidada) porque se espera que en todo cumplamos de 10. Y los peques pagan el pato, porque una madre sacrificada lo mismo llega a todo, pero si no es feliz eso se transmite también.

    1. Toda la razón, al final se llevan ellos la peor parte, que no deciden nada en este reparto.

  9. Creo que tenemos conceptos distintos del sacrificio, la verdad. No considero el sacrificio un sometimiento, el sometimiento es sometimiento y el sacrificio es un esfuerzo que haces por algo mejor. El esfuerzo obtiene recompensa, el sometimiento no…
    Pero me encanta lo que has hablado porque tienes mucha razón en lo que dices. Se espera algo de nuestro sometimiento que no puede ser real y BASTA YA.

    1. Aunque usemos palabras distintas creo que vibramos al mismo son 🙂

      No quiero que esperen que me someta a la voluntad de nadie solo por ser madre <3

  10. Yo tampoco siento que sea ningún sacrificio, al contrario, es algo que hago con muchísimo cariño y pongo mi empeño en ello porque me nace y quiero. No porque me obliguen a hacerlo. Supongo que como bien dices, es algo que se lleva arraigado de la religión.

    1. Pues precisamente es la idea de sacrificio que me gustaría tener, que no sea algo obligado sino voluntario 🙂

  11. Tenemos esa cultura y esa creencia y en lo personal me disgusta, me disgusta que pinten la maternidad como un sacrifico, como algo tan pesado cuando debe de ser algo para disfrutarse. Me ha encantado el post, lleno de verdad.

    1. Que habrá ratos que no puedas disfrutar, pues claro, como el resto de la vida. Pero tampoco centrarnos en hacerlo peor de lo que puede ser o hacerlo aún peor para sentirnos sacrificadas y mejores en ello…

  12. qué acertada reflexión sobre el significado del sacrificio… creo que tenemos que empezar a dar la mirada positiva de todas estas cosas, es positivo pasar mucho tiempo con el bebe, es positivo darse un tiempo para uno, etc… no siempre la mirada de lo que uno se pierde, de lo que uno renuncia… creo que andaríamos todos más felices.

    1. Una mirada o reflexión positiva o constructiva creo que siempre aporta más. Centrarnos en lo que perdemos y perder cosas/actividades/tiempo solo porque se nos exige desde fuera… ffff…

  13. La verdad es que yo lo he tenido siempre todo tan fácil, que realmente no he tenido que sacrificar ni cambiar nada. Quizás el mayor sacrificio fue esperar años para poder ser madre porque somos autónomos con negocio propio y nunca llegaba el momento. Pero luego eso nos ha venido bien para que haya podido criar sal niño a la vez que trabajo, a mi ritmo, a mi manera, sin tener que sacrificar ni familia ni trabajo. Y luego es cierto que el niño me lo ha puesto fácil porque ha sido siempre un bendito. Mi sacrificio ahora, es convencer a este hombre para tener otro 😉

    1. Jajaja, si tanto lo deseas espero que ese segundo llegue y que te haga tan feliz como el primero 🙂

  14. Qué gran post! Me ha hecho plantearme cosas y pensar. Maravillosas letras! Y sí concluyo lo mismo que tú el sacrificio no da la felicidad no implica que tengas un amor mayor…

    1. Para mi al menos no. El sacrificio no me hace mejor madre.

  15. Nena, me quito el sombrero, cada día te superas con los posts!!!!

    1. Muchas gracias preciosa 🙂

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