Lo que no haré esta vez en el trabajo

Después de prácticamente 2 años sin trabajar (fuera de casa) sumando la baja antes del parto, la baja postparto y el paro vuelvo al mundo laboral. Por fin he pasado de la parte de la entrevista y me han llamado ¡me quieren! ¡a mi!. Quiero compartir una declaración de intenciones al respecto, cosas que he aprendido en este tiempo gracias a la reflexión, las cosas que no haré esta vez en el trabajo.

Esta vez el trabajo no será todo.

Seguiré con este blog y mis otros proyectos. Por supuesto podré dedicarles mucho menos tiempo del que les dedicaba antes, estas horas de madrugada a las que escribo son testigo de ello. Los podcast en directo a cualquier hora de la mañana ya no sucederán. La novela irá a un ritmo de escritura más lento. Estaré menos presente en las redes sociales…

Pero me niego a desaparecer, quiero seguir dedicándole tiempo a esta parte de mi vida que me ha dado tanto en el último año y pico. Que se ha convertido en mi “trabajo” con mis compañeros online con quien compartir un café mientras escucho el podcast de Buenos días Madresfera. Esas personas a las que he desvirtualizado en eventos, a los que probablemente ya no pueda asistir.

Seguiré con las fotografías que han hecho que mi depresión fuera cada vez más pequeña y me han ayudado a encontrar otras formas de ver el mundo. A mirar desde un ángulo diferente. Ver que hay algo bonito hasta en el más cotidiano de los momentos.

Y tendré que aprender a gestionar mi tiempo de nuevo, para poder estar con Loki todo lo posible.

Esta vez en el trabajo no me comerán.

Ya no soy la inocente “niña” de veintipico años que llegó a su último trabajo. Ahora ya he vivido diferentes ambientes, compañeros, jefes… He vivido picos de trabajo y los he sobrevivido. He aprendido a ser responsable de mis propias decisiones y de mis fallos. A llevar con mejor talante las críticas de los demás y ser capaz de criticar sin hacer daño.

No dejaré que lo que los demás dicen de mi sea aquello que yo me diga a mi misma. Yo me conozco mejor que nadie. Tomaré las críticas como algo de lo que aprender, una visión subjetiva de mi y mi trabajo, no una verdad.

El daño que me hicieron una vez y que caló tan hondo en mi como para llevarme a un estado en el que no he creído ser capaz de trabajar no volverá a ocurrir. Porque no dejaré que llegue ese punto. Ahora sé mucho más, he ganado en experiencia y en sabiduría, a través del dolor, pero al final, he aprendido.

Esta vez en el trabajo disfrutaré.

No lo daré por sentado, ni siquiera si tengo la suerte de que en algún momento me ofrezcan un contrato indefinido. No pensaré que ya me lo he ganado para toda la vida y no hay quien me mueva de ahí. Buscaré las pequeñas cosas buenas en los momentos malos para seguir adelante sabiendo lo que es estar sin trabajo.

Valoraré más a las personas con las que me cruce. Disfrutaré de ese tiempo juntos y trataré de aprender algo de cada uno de ellos. Observaré a las personas con las que me cruce en el metro. Me inventaré sus historias, como hacía mi abuela.

Y probablemente me quejaré en algún momento, porque siempre hay cosas malas en todos los trabajos y todos tenemos derecho a quejarnos. Pero prometo no vivir en la queja, que destruye, sino en la que construye. La queja que te lleva a otro lugar, no la que te deja estancada.

Esta vez todo será diferente.

Porque no soy la misma persona que se fue de su trabajo al médico y obtuvo una baja de la que no sabía que nunca volvería. Ya he vivido un despido. He vivido lo que es dejar un trabajo por la puerta de atrás sin poder despedirse ni saber como cerrar un episodio de mi vida para seguir adelante.

Esta vez os tengo a vosotros, te tengo a ti.