Solo quieres llamar la atención.

En este mucho hiperconectado en el que vivimos llamar la atención es el pan de cada día. Necesitas captar la atención de los demás para tener likes, seguidores, comentarios… y es lo “normal” todos lo hacemos. Pero según qué está mal visto.

Querer tener la atención de los demás está mal visto, debe llegarte sin buscarla y tampoco la puedes disfrutar. La humildad está por encima. Si no eres así entonces te crees más de lo que eres y a partir de ahí todo lo que hagas será para llamar la atención.

Pedir ayuda es reclamar atención

Cuando necesitamos de alguien tenemos que lograr su atención primero para luego poder pedir lo que necesitamos. Para que nos escuchen, nos entiendan, nos quieran, necesitamos esa atención por parte de los demás. Ya sea nuestra pareja, familia, compañeros de trabajo, jefe o incluso desconocidos.

A pesar de estar conectados constantemente se premia el individualismo, hacer cosas uno solo por si mismo, llegar arriba sin ayuda de nadie, no necesitar a los demás. Por eso pedir ayuda se vuelve un problema para mucha gente. Nadie quiere ser débil ni parecerlo.

Darse cuenta de que necesitas ayuda es el primero de muchos y muy duros pasos en el caso de un problema de salud mental. El sufrimiento psíquico de las personas con trastornos es grande e invisible y pasa desapercibido ante los ojos de los demás.

Otras enfermedades son más visibles, llaman la atención y hacen que los demás te ofrezcan ayuda o empaticen con tu dolor. En el caso de la salud mental su invisibilidad y estigmatización hace que la sociedad rechace a las personas en vez de prestar la ayuda que necesitan.

Visibilizar no es victimizar

Cuando hablo de mi depresión en este blog siempre me da miedo que alguien me venga con el “te estás haciendo la víctima”. Yo me siento culpable por estar en esta situación y me hago responsable de ello, de los fallos que cometo y de no ser capaz de salir. Esa frase me hace sentir peor aún y como a mi le pasa a muchas otras personas en mi situación.

A pesar de ese miedo he decidido que voy a seguir hablando de la depresión y la ansiedad. En primera persona con pelos y señales. Exponiendo mis vivencias para quien le pueda ayudar.

Escucha y presta atención.

Por todo esto: la culpa, el miedo, lo mal visto que está socialmente… Cuando alguien con una enfermedad mental te tienda la mano y te pida ayuda, cógela. Aunque sea solo para contarte como se siente, que ha ido al médico, quejarse de la medicación, de lo mal que le va la vida…

Y si alguna vez te habla de lo poco que le gusta vivir, lo difícil y cuesta arriba que se le hace. Si se cuestiona qué hace en este mundo o si le hace bien a los demás. Cuando te hable de irse o quitarse de en medio no lo silencies con un “no digas tonterías”.

Para esa persona es muy difícil estar pidiendo ayuda. Decirte que se está ahogando y no encuentra nada a lo que agarrarse para mantenerse a flote.

No pensemos en ello como llamar la atención para conseguir un rato de caso, sino como en un grito de ayuda.

¿Dónde encontrar ayuda?

Dependiendo del país en el que te encuentres existen diversos teléfonos de ayuda a donde puedes llamar, esta extensa lista seguro que encuentras alguno que te sirva. Además en España está el teléfono de la Esperanza 902500002.  Dependiendo de la provincia en la que te encuentres puedes buscar un teléfono gratuito (de tarificación normal).

Te dejo una guía de autoayuda para la prevención del suicidio y otra más, para que leas más sobre el tema, de manos de especialistas.

Y recuerda, no estás sola.