El feminismo en la crianza

Soy feminista. Creo que debía decirlo al principio del todo para que no haya confusión con este post. Si eres machista vete por donde has venido, sin rencor. Cada uno por nuestro lado y listo. Si eres feminista, eres padre o madre de un varón y te indignas diariamente te animo a quedarte. No voy a solucionar nada pero podemos indignarnos juntas.

Feminismo tardío.

Siempre he sido una mujer pero no siempre he sido feminista. Durante mi vida he cambiado de opinión al respecto de muchísimas cosas y esta es una de ellas. A veces me da un poco de cosa denominarme feminista porque no siento que lo sea 100%. A veces soy machista. Se me escapa. A veces lo soy y ni siquiera me doy cuenta de que lo estoy siendo.

Siempre he pensado que soy moderna… progresista, de mente abierta. Y luego me descubro a mi misma haciendo lo que hace todo el mundo:

  • Criticando la forma de vida de otras mujeres (deporte nacional: el vestido de la Pedroche).
  • Diciendo que mi marido “me ayuda” en las tareas del hogar (porque son cosa mía y él me echa una mano).
  • Incluso he hecho responsable a una mujer de la violencia recibida (claro se pone esa falda, se emborracha…).

No me siento orgullosa de haber hecho esas cosas. Nadie me ha enseñado que esas cosas eran machistas, he vivido en un mundo en el que eso era lo normal, lo que hace todo el mundo y está bien visto. Y de repente, no sé cuando ni porqué, como si me hubiera puesto unas gafas nuevas veo cosas que antes no veía.

Mi “estilo” de feminismo.

Hay formas distintas de entender el feminismo. Sigo a feministas (personas y grupos) en twitter y facebook y a veces no se ponen de acuerdo en qué es feminista y qué no lo es. Qué es machista, micromachista o super machista.

Creo que es complicado y yo trato de actuar respetuosamente con los demás (hombres, mujeres y niños) desde lo que he llamado “mi feminismo”. Que no es que sea el correcto, ni el único. Es el feminismo que yo hago en mi día a día, mis pequeñas guerras, las batallas que decido pelear.

Feminismo en la crianza.

Todo lo que he dicho hasta ahora es solo para ponerte en situación. Para que te hagas una idea desde dónde hablo o cómo me siento respecto a ser feminista.

Para mi educar a mi hijo en el feminismo es educar desde el respeto:

  1. Independientemente de la edad. Porque no les debemos más respeto a los abuelos solo por ser más mayores. Si se comportan mal o dicen cosas que no están bien, no lo están. Y da igual los años que tengan, haber vivido más no les da derecho a faltar el respeto a nadie.
  2. Independientemente del aspecto. Porque alguien distinto a ti no es menos. Y tampoco es más. Ser más grande no da derecho a ejercer la violencia y ser más pequeño tampoco significa tener que recibirla.
  3. Independientemente del idioma. Porque alguien no te entienda o no se pueda expresar tampoco quiere decir que lo puedas tratar de cualquier manera. Los animales son seres vivos también y aunque no hablen no quiere decir que podamos hacer con ellos cualquier cosa.

Quiero pensar que si educo a mi hijo de esta manera respetará a los demás, independientemente de los genitales. Y ahora me está resultando tremendamente fácil, porque aún no tiene un año y las interacciones con otros seres son muy limitadas, lo sé. Pero si empiezo ahora, poco a poco haré camino y lo que lleve andado ya lo habré adelantado.

Pequeñas grandes luchas.

Y mientras yo voy haciendo esfuerzos invisibles para criar desde el respeto hay pequeñas cosas… granitos de arena que van cayendo poquito a poco haciendo mella sin saber muy bien donde. Las frases de familiares que se han criado en otro momento:

“los niños no lloran”, “vas a ser todo un hombretón”, “míralo que valiente”, “que fuerte eres, como papá”…

Las cosas que se espera que haga, hablando ya de profesiones:

“de mayor futbolista”, “ingeniero como papá”…

Ni que decir que Loki aún no ha demostrado preferencia por nada concreto… bueno sí, le encanta peinarse, por eso yo les contesto “o peluquero“.

También hablan de actividades que va a realizar, todas físicas y deportivas:

“te vamos a comprar una bicicleta”, “necesita un balón de fútbol y otro de baloncesto”…

También hay cosas que no puede hacer, porque no son propias para él:

“tienes (yo tengo, su padre no) que cortarle el pelo, lo tiene muy largo y lo van a confundir con una niña”, “ese jersey parece un vestido, no se lo pongas”.

Y no voy a hablar de la batalla del color rosa en la ropa de chicos porque este post de Mamá Resiliente resume mi sentir general al respecto.

La crianza es complicada, pero veo vital que el feminismo forme parte de ella. Por el futuro, por mi hijo y por los demás niños y niñas.

¿Y tú? ¿Desde donde crias?