Tener la cabeza “bien amueblada”.

Bien amueblada, con muebles. Como si hubiera un estilo concreto que es bueno, en contraposición a otros malos. No sé qué característica de los muebles puede hacerlos buenos o malos, per sé… color, tamaño, precio…

Me rechina muchísimo esa frase. Quizás es porque cuando la han dicho referida a mi ha sido de forma negativa. Quizás es porque no lo veo ni siquiera como una metáfora buena de cómo se estructura nuestro cerebro.

Una cabeza bien amueblada sigue las normas.

Cuando alguien se refiere a que otro tiene la cabeza “bien amueblada” quiere decir que piensa lo correcto, lo que hay que pensar, lo que dicta la norma. Que no se sale de lo estipulado y sigue las tradiciones.

Pero… ¿qué son los muebles si no lugares de almacenaje? ¿y qué tan importante es el lugar donde almacenas cosas? ¿no séra más importante lo que guardas o cómo lo guardas?

Te cuento cómo veo yo nuestro cerebro…

¿Está tu cerebro lleno de muebles?

Cuando alguien nos cuenta algo, una historia, algo que ha oído o que le ha pasado… lo integramos en nuestras historias. Es como si nuestro cerebro fuera una estantería y cuando nos cuentan algo vamos guardando (o desechando) según cada uno.

Si sois “antiguos” como yo podéis imaginarlo rollo “Érase una vez la vida”: alguien os está contando algo que le ha pasado en el autobús de camino al trabajo… y en vuestro cerebro hay un montón de gente en una megabiblioteca.

Algunos harán dibujos de la escena general, otros escriben algunas palabras, otros escriben todo palabra por palabra, alguno ha ido por una enciclopedia con datos interesantes sobre autobuses y también está el que te pone la canción que sonaba en el autobús esta mañana.

Una locura de gente haciendo cosas distintas a la vez.
Pues cada uno tenemos una biblioteca mental distinta

El lenguaje no es inocente.

Ya sé que estás probablemente hasta las narices de mi frasecita de marras, pero es que es totalmente cierta. Las cosas que decimos influyen en los demás. El significado que le damos a las palabras que usamos, pasar de un mueble que parece algo grande y difícil de cambiar, que pesa y cuesta mover a una estantería. Unificar lo que todos tenemos en la cabeza, un cerebro, y saber que simplemente lo usamos de forma diferente. Por eso los hombres y las mujeres piensan distinto. Y los niños comparados con los adultos. Las personas que saben leer comparadas con las que no…

Cada cosa que hacemos en nuestra vida va ayudando a crear nuestro propio sistema de biblioteca mental. Y nadie es mejor ni peor por el sistema que tiene, simplemente diferente.