¿Estás sacando partido a la torre de Ikea?

Seguro que conoces la torre de vasitos de Ikea. Es el primer juguete de bebé que entró en mi casa. Antes si quiera de estar buscando un bebé. Lo compré para cuando vinieran los hijos de mis amigos tuvieran algo con que jugar y no se aburrieran.

Así que en esta casa tenemos el modelo “antiguo” que tiene colores repetidos, ahora hay uno nuevo que no repite colores y además tiene la cara de un monstruo cuando apilas todos los vasos. Hay miles de torres parecidas en cualquier tienda de juguetes, pero hoy quiero hablar de la de Ikea que nos ofrece un mundo aprendizajes por solo 2,50€.

Antes de seguir con el post debo decir que Ikea no me paga por escribir, ni siquiera me han regalado la torre. Pero si alguien de Ikea se pasa por aquí y le gusta el post que sepa que estoy disponible para recibir dinero y regalos.

¿Cómo es la torre de Ikea?

La torre consta de 7 vasos de tamaño diferente con colores distintos con algún motivo o dibujo:

  • Modelo antiguo: rojo, blanco, azul, verde, negro, amarillo y rojo (de nuevo)
  • Modelo nuevo: naranja, amarillo, verde, azul, morado, rojo y negro.

Los bordes de los vasos tienen también distintos formatos y algunos presentan agujero(s) tanto en la base como en el lateral.

Están hechos de plástico y son libres de BPA (no contienen bisfenol). Son fáciles de lavar y no se rompen con el típico uso de niños. La mía tiene alrededor de 4 años y han jugado unos cuantos niños con ella y sigue igual que el primer día.

Chibimundo - 10 juegos y areas desarrolla bebe jugando con la torre de Ikea (1)

¿Es un juguete o un material?

Considero la torre como un material semiestructurado. No estoy siguiendo la clasificación de nadie en particular, al menos no he encontrado una que me guste. No es estructurado porque ofrece muchísimas opciones de juego a los niños. A su vez se llama “torre de apilar” y a los adultos parece que ya solo con el nombre nos acota las posibilidades.

Para mi un juguete es algo estructurado, creado con una finalidad. Aunque luego el peque pueda usarlo para cualquier cosa. Por ejemplo:

Carrito de muñecos.

Finalidad: pasear muñecos.

¿Tiene otros usos? Claro, puedes pasear cualquier cosa menos muñecos. Puedes ponértelo de sombrero, usarlo de muñeca, de sillita de ruedas para otro niño… pero la tendencia es “pasear cosas”.

Luego tenemos otro tipo de “cosas” a las que yo llamo materiales, como esta torre. Se llama torre de apilar, y el peque puede jugar a apilar. Pero tiene muchísimas más posibilidades y los niños juegan a cualquier cosa con ello. De hecho pueden usarlo como material para otros juegos.

¿A partir de que edad se puede jugar?

Es un material que se va adaptando al peque. Según va creciendo y desarrollando nuevas habilidades puede encontrar nuevos usos. Como es algo pequeño y barato creo que se puede comprar pronto sin problema. Tiene 3 fases de utilización.

  1. Desde recién nacido hasta que empieza a agarrar: es muy pronto y tú eres su vínculo con el mundo. Cuando esté tumbado puedes ponerlos cerca para que los observe. Cuando esté listo para ponerle boca abajo puedes ponerle los cubos cerca para que los observe y quiera levantar la cabeza y verlos.
  2. Desde que agarra hasta que se sienta: ya puede interactuar un poco. Al coger unas cosas y otras descubre nuevas sensaciones. Una de ellas puede ser estos cubos. Se los llevará a la boca probablemente, así que procura mantenerlos limpios.
  3. Desde que se sienta hasta que empieza a desplazarse: al mantener una posición su espacio de influencia aumenta. Si algún cubo cae fuera de esta zona puede que le anime a ir a por el. Quizás no, pero disfrutará aprendiendo del movimiento “errático” de los cubos, que al ser redondos siempre dan vueltas.

Una vez se desplaza se abre un nuevo mundo de oportunidades.

¿Qué puede hacer mi peque con esta torre?

Te ofrezco un listado de cosas que puede hacer tu peque con este material. Este listado se basa en la observación de Loki y dejar mi imaginación volar. Los niños son una mina para descubrir nuevos usos y juegos de las cosas. Te animo a sentarte cerca de un peque y observarlo jugar.

  • Sacar y meter: para empezar. Cuando abres la torre vienen los vasos unos dentro de otros, para usarlos hay que sacarlos unos de otros y para guardarlos normalmente el proceso inverso.
  • Apilar: lo básico. Es el fin de la torre, encajar un vaso con otro, boca abajo de mayor a menor.
  • Destrozar y lanzar: casi más básico. De un golpe, poco a poco… ¡desmontar la torre!.
  • Golpear: con ritmo. Un vaso contra otro, con la mano, con otra cosa…
  • Ordenar: a su gusto. Por colores, tamaños, según el borde o el número de agujeros, dependiendo de las preferencias y la edad del peque.

¿Y con la torre y algo más?

Si además de los vasos tenemos agua (bañera, piscina o mar) o arena (parque o playa) las opciones se multiplican:
  • Llenar y vaciar. El agua ofrece menos resistencia que la arena, y si hay piedras puede encontrar obstáculos.
  • Transvasar. Con la ayuda o la dificultad que presentan los agujeros de los vasos.
  • Crear y construir. La arena compacta y se pueden usar los diferentes vaso como moldes.
Los vasos pueden convertirse en cualquier cosa. Cuando tu peque se va desarrollando y va adquiriendo nuevas funciones cognitivas empieza el juego simbólico y el vaso ya no es un vaso.
Es un sombrero, un plato, una taza, un cuenco, un barco, un coche, una nave espacial, un perro…

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¿En qué ayuda al desarrollo de mi peque esta torre?

Es un material tan versátil que ayuda a desarrollar un montón de habilidades:

  • Psicomotricidad: si se mueve el sistema motor se desarrolla. Mejora su coordinación dinámica, la precisión de movimientos y va fortaleciendo la fuerza muscular y la resistencia.
    • Fina: pinza para coger los vasos, colocar uno dentro de otro, apilar uno sobre otro, encajar, colocarlos en una posición concreta, girarlos.
    • Gruesa: volcar los vasos, agarrar, lanzar, golpear. Y a nivel global el equilibrio para mantener la postura que quiere (sentarse).
  • Sistema sensorial: estimula diferentes sentidos según la actividad que realice.
    • Esquema corporal: va conociendo las partes de su cuerpo (manos brazos, pies, boca…) y la lateralidad (derecho/izquierdo) que va de la mano con la simetría (concepto de “centro”).
    • Ojos y sistema visual: lateralidad, simetría y centro entran por los ojos aunque se viva a través de las manos. La percepción del espacio, su posición y la de los objetos, y la relación de unos con otros… que deriva en la orientación.
    • Oídos y ritmo: el ruido ayudado por la vista les permite localizar objetos, ampliando su percepción. Al golpear pueden crear un ritmo y con ello jugar con los tiempos, la música…
    • El gusto y el olfato se desarrollan cuando usamos este material el conjunto con otros. El plástico no es el mejor material para el desarrollo de estas dos áreas sensoriales pero si fuera de otro material perdería cualidades.
  • Pensamiento: aunque no lo sepamos su cabeza está bullendo de ideas mientras juega.
    • Conocer la realidad: explorando objetos, a si mismo y al entorno. Poniendo a prueba las “leyes” físicas que va conociendo como la gravedad las cosas siempre caen hacia el suelo y no rebotan eternamente.
    • Diferenciar y comparar: colores, tamaños, boca arriba de boca abajo.
    • Establecer analogías: cuando compara y diferencia aprende a crear categorías mentales.
    • Reconocer: cuando vea un objeto nuevo, si tiene similitudes con otros que ya conoce los integra en sus categorías y puede darles uso similar, esta es la semilla del juego simbólico.

Y esta es una lista no exhaustiva de lo que a mi se me ha ocurrido…

¿Se te ocurre algo más? ¿A qué juega tu peque con la torre? ¿Te ha gustado el post?