Mi parto, tu parto, su parto…

Si hay un acontecimiento que une y divide a mamas por igual es el parto.

Todas vivimos “el parto” para pasar de tener al bebé dentro a tenerlo en los brazos, una experiencia única e inigualable que han vivido millones de mamas.

Cuando hablas con otras mamas, te queda clara una idea: cada mamá (y su pareja) necesitan un acompañamiento distinto y cada bebé tardará lo que necesite en salir.

Y si esto es así…

¿Por qué nos sentimos mal si no tenemos un parto como el de nuestra amiga, o la vecina?

Cuando anuncias tu embarazo a otras mamas, te suelen hablar de los suyos, hay un afán de compartir la experiencia que como embarazada no entendía. Después cuando alguna amiga me ha comunicado su embarazo ahí estaba yo, hablándole del mío, como si no hubiera aprendido de mi experiencia.

Con los embarazos hay más “manga ancha” puedes tener buena o mala suerte y pasarlo con más o menos problemas, pero con el parto parece que es “distinto”.

La guerra de las parturientas

Y de repente nos encontramos divididas en vez de unirnos ante una experiencia tan poderosa y con la capacidad de transformarte en unas horas, pasar de ser una persona a ser dos. Todas esas decisiones que nos “ponen” en un equipo…

  • Natural vs Instrumental
  • Epidural vs no Analgesia
  • Casa vs Hospital
  • En Familia vs En pareja

Si pides la epidural es que eres una ñoña porque hace miles de años no tenían y aquí estamos, si dices que no la vas a pedir eres tonta porque para qué aguantar el dolor, si quieres un parto natural búscate un hospital donde estén a favor, si lo quieres instrumental es porque no te has informado y no sabes lo terrible que es para el  bebé, si te alegras porque te hacen una inducción eres una maniática del control que no respeta al bebé, si te pasas de las 40 semanas y no quieres una inducción estás poniendo en peligro su vida, si quieres que cuando llegues a la habitación con tu bebé en brazos te espere toda la familia eres una loca que no sabe lo que le espera y si restringes las visitas las primeras horas una rancia que no deja participar a los demás.

Conclusión: todo mal, siempre.

¿Y por qué esta guerra?

Cuando vives TU parto se convierte en la experiencia de referencia, y con esa comparas todas las demás, pero no tenemos por qué comparar, de hecho no tiene sentido hacerlo porque los sentimientos y las sensaciones de cada una son completamente únicos.

  • ¿Pediste la epidural? Genial, ¿no la pediste?, también.
  • ¿Tu parto fue natural? Perfecto, ¿fue instrumentalizado?, también.
  • ¿Ocurrió en casa? Maravilloso, ¿fue en un hospital?, también.
  • ¿Tenías a tu lado solo a una persona? Estupendo, ¿estaban familia y amigos?, también.
  • ¿Te informaste hasta que te salieron datos por las orejas? Magnífico, ¿llegaste al momento con lo básico?, también.

No eres mejor ni peor mamá por ninguna de estas decisiones.

En resumen…

Cada parto es diferente, y cada mujer lo vive distinto.

Nosotras lo sabemos, y por ello deberíamos defender que la vivencia de cualquiera es totalmente válida.

Nadie es menos ni peor mamá porque su bebé llegue de una u otra manera.

Mi parto, tu parto y su parto son todos válidos, valientes y entregados.

Mamá que me lees, abre tu mente y tu corazón a otras opciones, comparte tu experiencia, ofrece la simpatía que solo las que hemos pasado por una situación así podemos dar y pon tu empatía a funcionar al 100%