Estar de baja por una enfermedad mental

Como muchos sabéis llevo un tiempo de baja por una enfermedad mental diagnosticada, mi depresión. La arrastraba desde antes de conseguir el trabajo y cuya ansiedad me llevó a deshidratarme y tener que buscar ayuda en el médico de cabecera para que me diera algo para cortar las diarreas y vomitonas que tenía cada día.

Hay un gran estigma y mucha vergüenza alrededor del tema de no trabajar (estar de baja) por una enfermedad mental (que no física). Normalmente se dice que el trabajo es bueno para la salud mental: la rutina, la parte social, la sensación de hacer cosas, etc…

Y aunque parte de mi está de acuerdo con eso, también es cierto que una parte importante de la recuperación es no trabajar. Yo soy una de esas personas, y defender esta posición es difícil. Sobretodo cuando muy en el fondo pienso que debería estar trabajando, y aceptar el hecho de que no puedo en este momento (aunque podré en el futuro) está siendo extremadamente difícil para mi.

Mi yo superprofesional no estaba funcionando.

No obstante está siendo vital para mi recuperación el poder alejarme de la mujer profesional, sobre-trabajadora, perfeccionista, que quiere terminar todo antes de la fecha con los mejores resultados posibles y saber las cosas antes de que se las pidan.

Al menos esa era la persona que yo pensé que tenía que ser. Pero tenía problemas. No sabía cuando parar, estaba cansada, enferma, y todo eso me llevó a un punto en el que necesitaba estar fuera de ese ambiente para poder volver a cero.

Después e esto llegó mi diagnóstico como persona con Trastorno Límite de la personalidad, así que se me juntaba un síndrome de burnout con la enfermedad mental. La superprofesional aún está enfadada conmigo por tomarme tanto tiempo de baja. Llevo sin trabajar desde Junio de 2018. Y aún no estoy lo suficientemente bien para volver.

¿Cómo me siento estando de baja por una enfermedad mental?

Ha sido muy difícil de aceptar. Recuerdo que me encantaba trabajar, que era buena en lo que hacía, y no quería que se fuera. Pero las cosas en el trabajo no iban bien debido a mi depresión y a mi ansiedad que no me permitían tener un rendimiento óptimo (al menos lo que yo consideraba óptimo).

Dejé de ir a terapia porque estaba “demasiado ocupada” con el trabajo, lo usé como excusa para evitar el enfrentar las cosas. Y eso solo hizo que todo empeorara aún más rápido.

Ahora, tras hablar con mi psicóloga y varios psiquiatras sé que me llevará un tiempo indeterminado el poder reengancharme al mundo laboral y que tal vez tenga que ser a través de algún voluntariado o trabajo a media jornada antes de poder volver a ser la superprofesional que era.

La recuperación es un trabajo a tiempo completo

Soy un poco adicta al trabajo, me encanta trabajar, de verdad. Pero no puedo hacerlo por culpa de mi enfermedad.

  • No soy una vaga
  • No estoy poniendo excusas
  • He luchado contra esta decisión.

He aceptado a regañadientes que mis médicos saben lo que es mejor para mi mejor que yo misma, así que por eso no trabajo.

Pese a todo escribo este blog, también tengo otro de literatura (www.pirrasmith.com) y estoy escribiendo una novela este mes. De vez en cuando hago sesiones de fotos, tengo mi podcast de Lucy en crudo en el que os hablo de todo esto. Voy a terapia una vez por semana. Al gimnasio al menos 3 veces por semana. Y cuido lo mejor posible de Loki cuando no está en la guardería.

Priorizar es vital

Priorizarse a una misma y a su recuperación. Tengo muchísimo que aportar al mundo cuando esté mejor, cuando esté bien, recuperada. Y es complicado… doblemente complicado cuando la gente me juzga por estar de baja.

Un día, volveré a trabajar. No sé en qué trabajaré ni cuándo lo haré. Pero si sé que estoy en un lugar muy diferente y mejor a hace unos meses. Hay muchas cosas que puedo hacer ahora que antes no podía. Y no trabajar se ha vuelto en una parte crucial de este proceso.