Adiós 2017, gracias por este chibimundo.

Adiós es una palabra difícil de decir, pero este año tenía muchas ganas de decirla y despedirme. Ha estado lleno de cosas buenas y malas y tengo la necesidad de pasar página.

Adiós 2017 (de mierda)

Antes de despedir este año quiero hacer una revisión de todas las cosas buenas.

Por que sé que cuando mire atrás las cosas malas vendrán de golpe. Las personas estamos hechas así, lo malo deja una huella más grande que lo bueno, para que aprendamos y no repitamos errores, es adaptativo.

Recordaré 2017 como el año en que pasé por el zóster, estuve en paro, acabé con una depresión terrible, no sabía donde estaban mis sentimientos, no encontraba mi lugar y perdí a mi abuela.

Hay cosas de las que no he hablado pero quiero hablar sobretodo relacionadas con la depresión, y lo haré en 2018. Mi primera vez tomando antidepresivos por mucho tiempo, los ataques de ansiedad, una agorafobia repentina. La comprensión y la falta de comprensión de Natsu ante una realidad que no era la suya y que no podía comprender. El apoyo de mis amigas, con quienes nunca había contado en mis momentos bajos y han sido de gran ayuda.

Adiós a un año de cosas nuevas.

En febrero nació este blog, este “pequeño” (chibi) mundo. Y me convertí en Lucy (aunque no me llamo Lucía).

Se supone que las cosas se empiezan en Enero o en un día 1, pero tal como hice ya con la #recomumdacion decidí que mi blog lo empezaba a mediados de Febrero.  Así soy, de hacer cosas cuando me da en vez de esperar a un “buen momento”.

Y cree todas las redes sociales, estaba ansiosa por meterme de lleno en el mundo maternal. A muchas blogueras, instagramers o youtubers ya las seguía de antes, desde mi embarazo. A otras las fui descubriendo poco a poco.

Entonces encontré el podcast de buenos días madresfera que marco para mi un antes y un después. Pedí acceso inocentemente al grupo de telegram, pensando que era una recién llegada y no me dejarían pasar. Que tontería… desde el minuto uno me sentí como en mi casa. Y entre todas las personas han hecho de ese grupo un lugar genial.

Poco a poco he ido creciendo como madre, con los meses Loki me ha enseñado muchas cosas. También he ido creciendo en otras formas… me he ido desatando y escribiendo cada vez más… terminando este año con:

Creo que tenía mucho que decir, que compartir… o sacar…

Adiós a ser “la nueva”…

Dentro de poco llevaré un año en este chibimundo y no me podré considerar ya una novata… aunque en cierto modo lo sigo siendo en muchos aspectos. Y siempre que inicio cualquier proyecto me siento novata en ello. Un año marca una gran diferencia, pero no me hace mejor que otras personas… solo más sabia que mi yo del año anterior.

Ser nueva ha sido algo bueno, porque podía empezar de cero. Y lo necesitaba mucho, un lugar donde la gente me tomara la medida por las cosas que estaba haciendo o diciendo en este preciso momento, sin trabas del pasado. Y habrá mucha gente a la que no le haya gustado. Pero habrá sido por mi yo actual, mis errores de este año.

También ha tenido sus cosas malas… soy alguien insegura y entrar a un sitio de nuevas es difícil. Ir a los eventos donde a lo mejor no conozco a nadie, nadie me conoce a mi y hacerme la fan mirando a otras personas de lejos con ojitos sin saber como acercarme a saludar (me pasó como mamá oso panda).

Adiós a un montón de primeras veces…

Sobretodo las vividas con Loki… esas las recordaré con nostalgia. Incluso es posible que llore mientras tengo una sonrisa en la cara. Porque he descubierto que es normal sentir esa bipolaridad en la maternidad. Que no tengo que decantarme por un solo sentimiento. Puedo tenerlos todos a la vez en mi pecho como un huracán.

Me encantaría decir adiós a…

La depresión y la ansiedad. La tristeza que llevo dentro conmigo quiera o no. Todos esos malos pensamientos que me acechan ahora que soy más vulnerable. La inseguridad que me congela cuando necesito moverme. Mis dudas de si lo estaré haciendo bien, tomando la decisión correcta… Si estaré siendo buena madre, buena esposa, buena hija, buena amiga…

Al miedo.

Pero creo que todo eso me lo voy a llevar en una mochila a 2018. Y en ese año, que espero sea mucho mejor, hacerme fuerte para deshacerme de lo que no quiero, y llegar al año siguiente con un montón de cosas buenas que contar y muchas miles de palabras más escritas y dichas.