La gran mentira de la conciliación

Clara Chibimundo Conciliación

Si os digo que la famosa conciliación familiar es una de las grandes mentiras de nuestro tiempo, no os estoy diciendo nada que no supierais. Y si os digo que el estrés es el mal del siglo XXI, tampoco os estoy descubriendo nada nuevo.

Pero como soy ingeniera y me gusta medir las cosas, vamos a ponerle numeritos a esas dos afirmaciones para ver hasta qué punto son reales. Vamos allá.

El día a día

Tanto Javi como yo tenemos la suerte de tener trabajos con horario flexible. Podemos ajustar un poco los horarios de entrada y salida. Y jefes con hijos que además son buenas personas y entienden la situación. Pero aún con todo esto, las matemáticas no mienten.

Tenemos que hacer una jornada de 8 horas al día cada uno. A eso hay que sumarle una hora para comer y el desplazamiento hacia y desde el trabajo. Trabajamos a unos 20-25 minutos de la guardería, pongamos media hora por redondear. Eso hace una hora de desplazamientos: 10 horas en total.

Como somos dos, nos hemos organizado de la siguiente manera: yo entro a trabajar más temprano y salgo más pronto para poder recoger a Diego, y Javi lo deja por la mañana y entra a trabajar después a cambio de salir más tarde. En concreto, yo hago de 8 a 17 y él de 9 a 18 aproximadamente.

Pero claro, el horario normal de la guardería es de 9 a 17. Que como veis, hasta que no inventen el teletransporte no encaja con nuestros horarios de trabajo (llamadme egoísta, me gustaría evitar entrar a trabajar a las 7:30 de la mañana, además de que salir a las 16:30 sería un poco complicado). Así que hemos tenido que solicitar una ampliación de horario en la guarde (con el consiguiente coste económico): Diego entra a las 8:30 y yo lo recojo a las 17:30.

Por tanto, mi hijo se pasa 9 horas al día en la guarde.

Puede que alguien se eche las manos a la cabeza. Son muchas horas, es cierto. Existen alternativas pero ninguna nos convence y por eso las hemos descartado.

Por no hablar de que cada casa tiene sus circunstancias: en nuestra escoleta hay niños desde las 7:30 de la mañana (desconozco a qué hora se van). Hay gente trabajando a turnos, con horarios inamovibles, que trabajan a mucha distancia de la guarde… Vamos, tantos casos como familias. Y todos con sus propias complicaciones.

Las vacaciones

Si en el día a día vamos con prisas, intentando cumplir con las obligaciones profesionales y maximizar el tiempo con nuestro hijo y a ser posible, tener algo de vida con amigos y familiares, la fiesta llega con los festivos (nunca mejor dicho).

Pongamos numeritos también:

Empecemos por el verano: nuestra guarde cierra a finales de julio y reabre a principios de septiembre. En total, estamos 26 días laborables sin servicio. A esto hay que añadir que, durante este curso escolar, la guardería ha cerrado 3 días que no eran festivos para nosotros y hemos tenido que pedir vacaciones. En total, 29 días.

Si cada uno tenemos 22 días laborables de vacaciones, es imposible cubrir juntos todos los días que no hay guardería, así que de nuevo tenemos que turnarnos. Si en verano Javi se coge 3 semanas de vacaciones (15 días laborables) y yo otras tres y pico, el resultado es el siguiente: Diego pasa dos semanas con su padre mientras yo trabajo. Después, estamos juntos los 3 una semana y por último Diego se queda conmigo las dos semanas y pico que faltan hasta que la guarde vuelva a estar abierta.

Es decir, que de todo el verano, vamos a pasar en familia la friolera de una semana.

Y el resto de días de vacaciones, pues se quedan para cubrir los días no festivos que la escoleta cierra, los posibles días que se ponga pachucho y no tiremos de abuelos, Navidad, o tal vez intentar hacer algún puente para montar algún plan en familia, a lo loco.

Con suerte, con mucha suerte, podríamos guardarnos a lo mejor uno o dos días cada uno para nosotros de verdad. Para tener vacaciones del mundo y gozar de un pelín de libertad.

Y en el futuro…

Si ahora las cuentas no salen, miedo me da cuando empiece el colegio. Porque en la guarde podemos ampliar el horario (previo pago) y abre durante más tiempo que un colegio. Pero cuando pasemos a la escolarización obligatoria nos lo vamos a pasar pipa.

Creo que los primeros años aún son muy pequeños para extraescolares, pero supongo que habrá oferta que se ajuste a todas las edades. Buscar escuelas de pascua y verano, pedir favores o recurrir a alguien de confianza que pueda ir a recogerlo (quien más quien menos, de jovencitas nos ganamos algunos ahorrillos recogiendo a los hijos de las vecinas y cuidándolos un par de horas al día…)

Tocará buscarse la vida y sobrevivir. Todo el mundo lo hace. Pero que todo el mundo lo haga y sea lo normal no lo convierte en lo correcto. Lo convierte en un problema común, que afecta a todas las familias donde trabajan los dos progenitores y a familias monoparentales.

Al final, todos tenemos nuestras circunstancias y tenemos que lidiar con ellas. Pero los malabares para cumplir con las obligaciones laborales y disfrutar mínimamente de la vida en familia agotan mental y físicamente.

En vuestras casas… ¿cómo lo hacéis? ¿algún consejo?

Clara

14 Replies to “La gran mentira de la conciliación”

  1. Nosotros trabajábamos (yo ahora no trabajo) a turnos, y con la mayor la solución era ir en turno contrario y dejarla en el comedor. Uno la levantaba y la llevaba al cole y el otro la recogía y estaba con ella x la tarde. Qué pasa? Pues que trabajábamos de l a s por lo que solo teníamos el domingo para hacer vida familiar… En fin… En verano era una odisea, tirando de amigos del cole para la hora del mediodía… Hasta que se hizo mayor y ya se podía quedar esa hora sola, o me la trai mi marido al súper… Peripecias varias…

    1. Madre mía, es que cada casa hace los malabares como buenamente puede, y hay situaciones realmente complicadas…
      Al final se sobrevive, pero en muchos casos, no se disfruta 🙁

  2. Totalmente de acuerdo. Nosotros ahora una en la guarde y otro en el cole. Imposible abarcar sus vacaciones con las nuestras ni haciendo malabares. La familia fuera, aunque mi madre viene en casos de urgencia. Durante el curso, entre mi reducción y que nos acoplamos los horarios nos apañamos pero en verano… no queda otra que tirar de campamentos urbanos de verano a costa de la cuenta corriente claro, a veces creo que si nos cogiésemos dos meses de excedencia nos salía más barato

  3. No me canso de decir que ser madre o padre en España está infravalorado. Es una locura lo que hacemos los padres! Yo he estado 14h fuera de mi casa con 2 niños de 2 y 1 año. Me he dejado la piel trabajando para poder tener hijos. Ahora disfruto de un horario mejor, donde va a parar. Pero ese tiempo sin ellos no me lo devuelve nadie Y todavía hay quien dice que es lo que yo he escogido. Pues no oiga, querer tener hijos no es querer tener un Ferrari!

  4. La conciliación tal y como está planteado el trabajo en nuestro país es tremendamente complicada y en muchas ocasiones (demasiadas) tremendamente injusta para las familias, sobre todo para los más pequeños…
    Hay mucho que cambiar en este tema.

  5. Mamá Pingüino dice: Responder

    Madre mía qué de malabares! Yo por ahora no trabajo y bebé pingüino está en casa conmigo. Tengo previsto que entre en la guardería con 2 años y en ese caso, si estoy trabajando, contaría con la ayuda de los abuelos. Pero me da pena y risa la conciliación laboral que “existe” hoy en día. Que hay que hacer malabares y números para llegar a todas partes.

  6. Así estamos nosotros también y la verdad, hace que se te quiten las ganas de pensar en tener otro porque si con uno es casi imposible, con más no lo quiero pensar…

  7. Mami Reciente Cuenta dice: Responder

    Mi marido tenia un horario de tarde. Asi que llevaba a la peque a la guarderia y mi madre, santa abuela, iba a buscarla. A las dos horas llegaba yo y asi de lunes a jueves. Los viernes era el único día que yo iba a buscarla. Ese día era una gran fiesta.
    A mitad de curso, papi se quedó sin trabajo y ahí sí. Él papi a llevarla, recogerla, ir a las reuniones…
    La conciliación es una gran mentira y si a nosotros durante una temporada no nos hubieran ayudado no sé qué habríamos hecho

  8. Imposible conciliar así. Cuando me quedé embarazada de la mayor trabajaba en un estudio que solo habría de 9 a 2. Era ideal para conciliar con la vida en familia. Ahora en Inglaterra no trabajo. Pero sería imposible con los tres niños.

  9. Cuando estudié la carrera (pedagogía) pensé: qué bien, así tengo el calendario de mis hijos en el futuro (en caso de trabajar en un cole). El futuro ha llegado, por ahora soy ama de casa, pero ya estoy empezando a buscar colegios porque es la única solución que veo para la conciliación. Ya pensaré más adelante si es el trabajo de mi vida. Ahora toca conciliar 🙄🙄🙄

  10. Ufff, un tema muy complicado este de la conciliación. Aun nos falta un largo camino por recorrer en este país en ese sentido. Es una pena. Luego no se de que se extrañan cuando no nacen tantos niños como deberían nacer.
    Yo, por suerte, trabajo desde casa y eso me permite marcarme mis propios horarios para conciliar.

  11. Uff, yo siempre eh conciliado sin sueldo, pidiendo días de permiso o excedencias. Lo que viene siendo una mierda. En españa la conciliacion son los abuelos y si no tienes te comes los mocos. Yo estos meses de verano que he estado con el embarazo y ahora con la peque arriba y abajo por la mañana, es todo lo que se ve en parques, abuelos y abuelas cuidando como buenamente pueden de criaturas 🙁

  12. Ay, si es que tiene que ser complicadísimo… Yo tengo suerte en ese sentido, muchísima, porque trabajó en un cole.

  13. He aquí uno de los temas que más me encienden últimamente. Porque debido a esa imposibilidad para conciliar he tenido que renunciar a mi trabajo (por ahora estoy en excedencia) y encontrar una opción que nos permita atender a nuestro hijo es todo un desafío. Si quieres atender personalmente a tus hijos debes renunciar al desarrollo profesional y al sueldo, algo que no siempre se puede sostener, y si no búscate la vida, paga guarderías o recurre a los abuelos, que no siempre pueden o quieren esa responsabilidad.

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